En ese sentido son útiles los estudios como el realizado por Gabriela Carrasco del CIES en el 2007. En él se trata de hallar las correlaciones que puedan existir entre distintas características socioeconómicas y culturales y el rendimiento escolar. Uno de los resultados finales del estudio se puede resumir en el siguiente cuadro.

Al ver un gráfico como éste se refuerza la idea de que la educación es un esfuerzo que rinde frutos a muy largo plazo. Cuando uno está haciendo una labor contra viento y marea por enseñar en las más adversas de las condiciones no solamente está afectando a ese estudiante que está en el aula. Tampoco le está incrementando el abanico de opciones de desarrollo solamente a él o a ella.
Además se está afectando a generaciones futuras. Porque ese chico podrá tener un nivel socioeconómico ligeramente mayor gracias a esa buena educación. Pero también podrá ser un mejor padre o madre para que su hijo pueda tener a su vez una mejor educación. Las cifras no mienten. Padres mejor educados dan como resultados estudiantes que pueden aprovechar mejor lo que se le imparte en clase. Eso quiere decir que con la educación se lucha contra la pobreza transgeneracionalmente.
De hecho, este excelente libro de GRADE, Análisis de programas, procesos y resultados educativos en el Perú, que incluye aportes de distintos autores, insiste en ello. Los docentes que hoy están revirtiendo la pésima situación en la que se encontrara nuestro sector educación están haciendo un esfuerzo histórico que, de continuar el proceso de reforma y de continuar la recuperación, será reconocido en el futuro de más de una manera.